«O’Wilson 304»

por
María Carla Figdomech

Según su carné de identidad, su nombre es Wilson M. Hernández. Según sus clientes, es solo Wilson, el barman del O’Reilly 304, uno de los restaurantes más concurridos de esta ciudad. Para Garbos eso basta. En medio del ajetreo, hizo un paréntesis para conversar con nuestro equipo, y aprovechamos el filón. Descubre en exclusiva cómo llegó hasta aquí.

¿Cómo descubriste tu vocación por la coctelería?

Estudié Ingeniería Civil, pero después empecé a trabajar en el almacén de Artechef,  un restaurante escuela. Eso fue hace 8 años. Buscaba la forma de salir y me fui interesando en ese mundo, en particular en lo que hacía el cantinero. Así surgió la idea de formar un negocio propio con mi amigo Yussuam Pacheco Quintero (ese mismo bromista que escuchas por ahí).

En tu experiencia, ¿qué les resulta más atractivo a los clientes de los nuevos emprendimientos?

Los bares y restaurantes particulares se salen del esquema tradicional en el servicio. Nos prefieren por los productos que ofrecemos y la atención al cliente. A veces en otros lugares se llega a implantar un sistema de trabajo que resulta despótico, en el sentido de que discriminan al cliente local y se vuelcan solo hacia el turista. Los emprendimientos emergentes rompen ese patrón y todos reciben el mismo trato esmerado.

Nosotros empezamos a trabajar con estudiantes y graduados universitarios, incluso de ramas distantes de la gastronomía. Cuando llegaron aquí no sabían nada de este mundo. Pero trabajamos con un servicio informal y cálido y, a la vez, respetuoso y profesional hacia el cliente que se siente satisfecho, al punto que te aseguro que un 80% regresa.

Entonces, ¿cuál es el sello de O’Reilly 304?

Los clientes nos categorizan como el lugar con la mejor coctelería de La Habana. También muchos artistas y personalidades nos visitan, y por eso se percibe un ambiente bohemio contagioso. Es un trabajo agotador, pero, la verdad, nos divertimos mucho porque lo hacemos con amor.

Seguramente hay muchos factores, pero si tuvieras que elegir uno, ¿qué es lo más importante en un bar?

El barman con su actitud y su estilo personal. Es un psicólogo, su trabajo es descifrar al cliente y asombrarlo. A partir de ahí, el resto de la noche depende de ti y de lo que te pida. Con esa filosofía te puedo decir que muchos clientes han tomado decisiones importantes ahí, sentados en la barra. Han llegado con problemas y aquí han perdido ese peso sobre su espalda.

En una escala imaginaria donde 1 es el nivel mínimo y 10 el máximo, ¿dónde ubicarías la coctelería de O’Reilly? ¿Cómo se reconoce una coctelería 10?

Estamos en el Nivel Dios [risas]. No solo en Cuba. He tenido la oportunidad de estar detrás de una barra en muchas ciudades –Berlín, Barcelona, Copenhague, Zúrich, Vancouver. En ninguna vi una barra tan completa como nosotros, con preparaciones tanto sencillas y a su vez tan complejas.

¿Cómo se les ocurren los nombres de los tragos?

Se le ocurrió al Dr. José Carlos Imperatori, una persona muy ocurrente y bromista. Estábamos buscando un nombre, teníamos la idea, pero no llegábamos a nada. Los nombres afloran en pleno bonche, casi por accidente, a veces provocados por los clientes. En esas situaciones nos divertimos mucho y disfrutamos, eso es lo principal para evolucionar en este trabajo. Y los clientes perciben esa energía positiva, les encanta.

¿Cuáles son los tragos más populares del menú?

Nos piden mucho Gin Tonic. Tenemos una gama diaria muy amplia, con diferentes sabores de fruta y formas de prepararlo.También salen muy bien el Mojito y el Daiquirí de frutas. Veo una fruta y enseguida estoy imaginando cómo puedo hacer un coctel con ella. ¡No hay fruta que se nos resista! Nos atrevemos con frutas locales, del trópico y con otras exóticas. Y la Michelada de la Casa, con ají cachucha, cilantro y limón. ¡Esa es la nuestra!

De todas las ofertas que tienes, ¿cuál nos recomendarías ahora mismo?

Nuestro coctel insignia es el Red Point, un tipo de Gin Tonic. Pero, ahora tenemos un nuevo trago que se ha vuelto trending: el Reining Geisha.

¿Cómo se prepara? ¿Cuál es el ingrediente secreto?

[Risas] Mucho amor, mucha «bomba», trabajo y dedicación. ¡Vengan a probarlo!

 

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