1,2,3… Los pasos para lucir una piel de 18 kilates

por
María Carla Figdomech

Los buenos productos marcan la pauta, es cierto. Los laboratorios farmacéuticos realizan minuciosos estudios antes de elaborarlos y aplican en el proceso lo más avanzado de la ciencia y la tecnología disponible, desde la misma selección de las materias primas y minerales que se necesitan.

Sin embargo, no solo ellos deciden. La partida en contra del envejecimiento se gana día a día y para ello la naturaleza que nos rodea sigue siendo una aliada esencial. Por eso, te proponemos un mínimo de acciones para preservar tu rostro del tiempo inclemente, para que su luz siempre refleje lo mejor de ti. ¡Que los años lleguen con glamour y alegría!

Limpiar

La higiene del cutis es lo primero para un rostro de portada. Dos veces al día debe practicarse. En la mañana, basta un lavado profundo, con agua abundante y gel o jabón suave. Reserva la limpieza nocturna para retirar restos de maquillaje y cosméticos, comenzando por los ojos, los labios y la cara y cuello. Utiliza crema o leche desmaquilladora impregnada en motas de algodón y sustitúyelas periódicamente; no uses la de un ojo en el otro, o la de los labios en los pómulos.

Tonificar

El tónico no es, como a veces se piensa, un capricho para incrementar ventas en las tiendas cosméticas. También conocido como loción facial, cumple la tarea de devolver a la piel su tensión, vigor y elasticidad normales, restablecer el equilibrio del pH, estimular circulación y contraer poros.

Cada tipo de cutis exige una loción específica. Las hay antisépticos, astringentes, refrescantes, descongestivos, reafirmantes y muchos más. Después de desmaquillarte, frota suavemente la piel mientras usas el tónico. Pon cuidado en las áreas más sensibles, como el contorno de los ojos y la boca. Para completar tratamientos de belleza, cerciórate de que te apliquen la cantidad correcta y que no lo retiren antes de pasados 25 a 30 minutos.

Proteger

Contrario a la percepción más extendida, la base facial no es solo para maquillarte. En realidad su función más importante es hidratar y proteger la cara contra el polvo ambiental y la acción química del maquillaje sobre la piel. Además, corrige las ligeras imperfecciones, aportando uniformidad y gracia.

Cada base se elige en dependencia de la edad y necesidades de la piel, la hora y ocasión en que se utilizará. Desde las traslúcidas para las jovencitas en su actividad matutina, hasta las más tupidas para señoras que disfrutan la noche, cada quien puede encontrar lo que precisa y desea.

Como complemento, procura cuidar tu rostro con tratamientos caseros especiales. Por ejemplo, las mascarillas de zanahoria, yogur blanco, miel de abeja y propóleos, aloe vera, pulpa de tomate maduro o tilo son ideales para devolver la humedad y relajación a una piel cansada. Rodajas de pepino o compresas de manzanilla obrarán el mismo efecto en miradas ojerosas tras una jornada difícil o una noche insomne.

Hasta aquí te mostramos nociones de partida para empezar. Como ves, no son imprescindibles montañas de dinero para lucir una piel saludable, tersa y agraciada. Recuerda: ¡tu rostro es el primero en hablar de ti!