Being Idalmis García

por
Anasús

Quien ha sostenido su mirada del lado de acá de la pantalla, sabe que con Idalmis García todo es intensidad. Dueña de varios personajes que son historia en la cinematografía de la Isla, ahora sobrevuela por Nueva York, como si el teatro cubano no alcanzara para la pasión que lleva en sus artísticas venas.

Ella no cree en futuros más allá del que le ocupa el ahora. Para mañana lo dejaría todo, porque solo se aferra a lo que la vida va poniendo en su ruta. Como si fuera una obra de teatro, sobre los caminos de su existencia improvisa sus líneas más inspiradoras. Sabe que la vida no le da la espalda a quienes les entran con el alma. 

¿Qué te define más como actriz?

Mis deseos de contar historias e interpretar distintos personajes. Actuar es para mí una liberación; se ha convertido en parte necesaria de mi vida, como el acto de crear, en sentido general.

¿Y cuál es el rasgo personal que no puedes ocultar cuando actúas?

Siempre parto de mí misma. Soy yo en otras circunstancias. Aun cuando haces trabajo de caracterización, te imaginas la situación del personaje que interpretas. Tratas de crear una realidad otra, en función de ese ser que estás interpretando.

Si fueras a interpretarte a ti misma, ¿qué no faltaría en ese personaje?

¿Interpretarme a mí misma? No sé. Quizás en un documental únicamente, pues soy yo [Sonrisas]. Si imaginamos, pienso en Being John Malkovich, una «peli» que amo.

Si hiciéramos Being Idalmis García, el personaje bailaría, tendría drama (se burla), no podrían faltar ni la comedia ni los viajes. Estaría en situaciones muy contrastantes, en lugares muy diferentes e interactuando con caracteres peculiares. Un poco de locura no puede faltar, y mucho amor y pasión. La Habana y Nueva York serían las locaciones principales.

¿Lo harías para el cine o para el teatro? ¿Por qué? ¿Qué te seduce más?

Para el cine, quizás un falso documental. Esta historia podría ser muy cinematográfica, aunque no descarto la idea de un one woman show. ¡Podría ser interesante también!

El cine y el teatro son dos animales muy diferentes. Los amo. El teatro es mi casa, mi formación, el espacio donde puedo crear sin tantas tensiones de tiempo, con privacidad, donde equivocarme me puede llevar a lugares muy interesantes. El público es un catalizador, y la adrenalina al estar en escena no es comparable con nada. El teatro te deja jugar mucho.

Al cine tienes que llegar preparada, con tu tarea hecha. Todo es más inmediato y no hay tiempo que perder. Amo el cine también; es otro tipo de creación colectiva, a veces quizás más técnica, un poco más fría. El cine bien hecho y con el equipo correcto es maravilloso. Nunca tienes idea de lo que hiciste hasta no ver el trabajo terminado. La edición y la postproducción determinan el final de la historia de la que fuiste parte.

Ambos mundos me seducen y estoy feliz de hacerlos, siempre que sea una historia que me interese y un grupo de artistas con el que sienta conexión. Esas son las condiciones ideales. Puedo decir que he tenido bastante suerte en ese tema.

¿Se extraña demasiado Cuba o se necesita mucho Nueva York? ¿Qué te seduce de cada lugar?

Cuba se extraña demasiado, pero Nueva York me ha abierto sus brazos y me ha hospedado. La Habana es mi casa. Ahí están mi familia, mis amigos, mi historia. Me seduce de Cuba su espontaneidad, su locura, su verdad caótica, el arte y el mar.

Nueva York es mi presente, mi futuro cercano, mis sueños. Es un buen amante, sabe muy bien cómo seducir. También es dura, fría. Amo la vida de esa ciudad, lo diferente, los sonidos de muchas lenguas, sus parques, demasiado arte muy bueno. Nueva York me inspira, me hace crear, intentar ser mejor, cuestionarme, y me permite ser un individuo.

¿Te pasarías tu vida entera en alguno de los dos?

No lo sé. La vida está llena de sorpresas. No creo que algo sea para toda la vida. Nada es definitivo. Estoy abierta a la vida y al mundo. Si mañana toca Berlín o París, para allí iré. Ya veremos. Por el momento estoy aquí.

¿Qué le pone una actriz cubana a la escena neoyorkina?

¡Sabor! [Sonríe]. Estoy muy orgullosa de ser cubana. Es un sello que llevo conmigo siempre en mi trabajo. 

¿Cómo es tu día en Nueva York?

Depende, cada día puede ser diferente. Digamos que en verano la ciudad es muy alegre, y un día de fin de semana quedo con amigos, y voy a algún concierto, al teatro, tertulias, a bailar. Me encanta caminar por la ciudad.

¿Qué es lo que más te roba el sueño?

El amor. Intentar ser feliz, estar presente, no perder la curiosidad, ser mejor persona cada día.

Si tuvieras que definir tu carrera en cinco grandes momentos, ¿cuáles serían?

Mi trabajo con Stephen Bayly y la Peña Meisner de La Habana, nuestra producción Blue Orange. Los Dioses Rotos con Ernesto Daranas. Conducta, conocer a Alina Rodríguez y trabajar con ella. Sergio y Serguei, la película de Daranas, donde tuve la dicha de ser acting coach y actriz. Ser parte de un colectivo de actores en New York donde creamos un show con fragmentos de obras de Tennessee Williams.

¿Cuáles serían esos otros cinco con los que sueñas?

Sueño con interpretar a Celia Cruz en el cine, preferiblemente con un director cubano. Estar en Orange is the new black, un show de Netflix u otro show de TV, con un buen personaje. Ser parte de Sleep no more, un show de teatro en New York que es increíble. Producir y actuar para TV o cine un personaje que estoy escribiendo. Viajar por muchos países con un show de teatro en el que estoy involucrada.

¿Qué estarías dispuesta a hacer por tus sueños?

Seguir trabajando duro. No dejar de luchar por lo que amo.

¿Incursionarías en otra especialidad que no fuese la actuación?

Sí. Me interesa mucho la dirección de actores y el casting.

¿Cómo eres para quienes te conocen bien?

Sonriente, amable, cariñosa, apasionada.

¿Qué es lo mejor y lo peor que puedes decirte de ti?

¡Qué lo digan los demás! [Sonríe].

¿En qué se van tus días ahora?

Estoy escribiendo una historia que me interesa hacer, y estoy leyendo mucho. Por supuesto, trabajando, que hay que ganarse la vida [sonríe].

¿Qué proyectos te envuelven últimamente?

Voy a filmar una serie en Nueva York con un director muy talentoso en el cual confío. Estoy trabajando en un proyecto teatral en Filadelfia que se llama Bienvenidos blancos, y es sobre Cuba y los Estados Unidos.

Si el paraíso existiera y quisieras llegar, ¿cómo sería el tuyo?

Con música alegre, rodeada de gente generosa y especial. ¡Yo quiero bailar en el paraíso!