El encanto mínimo de LSP Design

por
Anasús

Esta diseñadora no para de hacer. Aunque hoy su mundo se mueve dentro de la joyería –campo que la atrajo y donde ya tiene una notoria carrera– no deja de soñar con especializarse también en el diseño gráfico porque desea un desarrollo del diseño sostenible y amigable con el medio ambiente.

Dueña de una impresionante trayectoria para su breve existencia que aún no alcanza las tres décadas, Liliana Serguera es acreedora de disímiles reconocimientos internacionales, además de poseer, hace varios años, la virtud de haber creado su marca personal de piezas de joyería, de la que presenta una muestra hoy a Garbos. Conócela de cerca.

¿Qué es lo que más te atrae del mundo del diseño?

La creatividad. La capacidad de los diseñadores de innovar y generar nuevas soluciones.

¿Qué piensas que no puede faltarle a alguien que pretenda consagrarse en ese ámbito?

Por mi experiencia, creo que se trata de un par de cosas. En primer lugar, la creatividad. Quien esté interesado en formar parte del mundo del diseño debe poder ser libre a la hora de expresarse, para que sea capaz de desarrollar ideas nuevas y diferentes. Y en segundo lugar, la aptitud; porque tenemos que ser capaces de representar esas ideas creativas.

¿Cómo y por qué definiste tus intereses en el campo de la joyería?

Tuve dos profesoras en la universidad que eran diseñadoras de Producto especializadas en Joyería. Vi las piezas que diseñaban y me llamó la atención esa rama del diseño. Me recomendaron que empezara por aprender las técnicas de joyería, para que viera si eso era algo que realmente me interesaba. Así que cuando me gradué, busqué un taller en el que dieran clases y me matriculé. En mi primer día salí con mi primer anillo, y convencida de que ese mundo me encantaba y de que se trataba de algo a lo que me quería dedicar.

¿Qué tiene tus joyas que se parezca a ti?

Si tengo que evaluar mis piezas de joyería diría que son diferentes, que logran destacar gracias a la sencillez que las caracteriza. Diría que esa es la característica que más se parece a mí, la sencillez.

¿Qué lugar le concedes a los accesorios en el vestuario?

Nunca he sido de ponerme muchos accesorios, aunque jamás salgo sin aretes de mi casa y, como bien dice mi abuela, me siento desnuda si se me olvida ponérmelos –sonríe–. Pero tengo que decir que desde que diseño joyas siempre llevo alguna de ellas, por lo que evidentemente les concedo un lugar más alto del que pensaba.

¿Qué te dicen las personas de las joyas que diseñas?

Por lo general, se sorprenden cuando ven mis piezas. Me dicen que les parecen muy originales y diferentes.

¿Creas para ocasiones, lugares y públicos determinados? ¿Por qué?

Mi proceso creativo empieza cuando me siento inspirada; no pienso en un público determinado, ni lugar, ni ocasiones. Cuando diseño algo, lo desarrollo porque vi o descubrí alguna cosa que me llamó mucho la atención y, automáticamente, me despertó la inspiración y me sale todo solo.  Si tienen una condición final, es que las pueda usar yo. Creo que nunca he diseñado algo que no me haya puesto.

¿Qué distingue a las piezas de LSP Design?

Desde un punto de vista material, siempre trabajo con metales preciosos, en su mayoría con plata. Me gusta jugar con los colores, por lo que utilizo el baño de oro y la oxidación de la plata para conseguir resultados diferentes. También intento combinar materiales. He trabajado con madera y plata, papel y plata, entre otras mezclas. Desde el punto de vista del diseño, cada colección está caracterizada por la unidad y la coherencia, pues se nota cuando las piezas forman parte del mismo conjunto.

¿Qué tienen de particular las piezas que presentas a Garbos esta vez?

Les estoy presentando cuatro colecciones distintas. Cada una es muy diferente de la otra y, al mismo tiempo, son muy especiales. Pero todas tienen un aire juvenil y divertido. Por ejemplo, una de las colecciones que más atrae a la gente es la llamada Los Tri. Consiste en triángulos que forman estructuras de hilos en 3D, con una característica muy marcada: la asimetría. Es de lo que más llama la atención de los clientes.