Joseph Ros: Un mundo sin barreras

por
Anasús

Si tuviéramos que hacerle un videoclip a Joseph Ros, quizás el proceso más complicado sería escoger bien los planos. Porque este joven, que aún no cruza la barrera de las tres décadas de vida, ya tiene más de una dedicada al arte de ponerle historia a las canciones. Y, además, de hacerlo bien.

Su trabajo es admirable. No porque se le antoje a alguien ponerle calificativos, o porque los sentimientos tomen el control y digan que sus obras son grandiosas y espectaculares. Joseph va dejando huellas en cada toma, corte, historia, en cada plano y segundo de un videoclip para la música cubana. Desde Garbos le seguimos, como siempre. Y desde ahora, tal vez un poco más.

Esta entrevista es un viaje leve, pero seductor, a las profundidades del alma de un creador intensísimo. Pero que anuncia otro mundo por crear. Acompáñanos por los mundos de Joseph Ros. No te arrepentirás.

¿En qué se parecen los videoclips a ti?

El videoclip es la combinación perfecta de todos mis gustos. Soy cinéfilo, melómano, me gusta la danza, el diseño y la ilustración. Soy esteticista hasta para estornudar y me encanta el fenómeno de la televisión y su inmediatez. Si unes todo eso, el resultado más cercano es un videoclip.

Es un género que aprovecha lo mejor de todas las disciplinas del arte y las retroalimenta, como sucede en el cine, la propia televisión y la industria musical.

A eso sumémosle que es un género joven, o sea moderno, lo que lo vuelve cool, atractivo. Una manifestación que se reinventa día a día, porque no tiene límites, al menos así lo veo. Hay quienes son más dogmáticos.

¿Crees que tu poética refleja tu personalidad?

Todo autor, aunque sea inconscientemente, refleja su personalidad en todo lo que hace. Incluso, muchas veces queda más expuesta en la obra que en su propia forma de actuar. No sabría decir si ese es mi caso, pero, sin dudas, mis proyectos reflejan mucho de mí.

Claro, también hay que entender que un videoclip responde a un artista que tiene una personalidad determinada, y eso hace que algunos trabajos sean más personales que otros. Pero, eso también forma parte del encanto.

¿Qué más se sueña cuando todo se ha hecho realidad?

Yo jamás paro de soñar y creo que nadie debería detenerse nunca. Los sueños son los que impulsan a las personas a hacer y concretar mayores retos. No creo que todo se me haya hecho realidad. Faltan un montón de sueños por cumplir y así será siempre. En esa lista entran ideas más osadas, proyectos de gran magnitud, mayor éxito que el alcanzado, un mejor proyecto de vida.

¿Cuál ha sido la barrera profesional más alta que has cruzado? ¿Cuál no te atreverías a burlar? ¿Con cuáles límites no negocias jamás?

Para mí las barreras no existen. Todo límite es quebrantable, toda barrera es superable. Siempre por una buena causa. Desde muy joven me enfrento a muchas dentro del mundo profesional.

Mi primera gran barrera fue llegar a trabajar dentro de la televisión e ilustrar en los medios de prensa desde que tenía 12 años. La siguiente fue ganarme el respeto. Es muy difícil que te tomen en serio cuando eres tan joven. Recuerdo ser asistente de dirección con apenas 14 años, y tener que dirigir a personas con un mundo recorrido. Debes tener un carácter sólido y es difícil a esa edad. Lo que sigue es mantenerte (que es la barrera que muchos no pueden saltar), y luego evolucionar, desarrollarte, que es y será una barrera constante.

¿Qué haces cuando te quedas a solas con una canción para inventarle un videoclip?

Continuando en el tono del «a solas», te puedo decir que ese proceso es como un romance. Tienes que llegar a conocer esa canción mejor que su compositor y su intérprete. Captar las sensaciones que te transmite y, a partir de ahí, conceptualizar, que para mí es fundamental. Luego, ese «romance» se traslada al o a los intérpretes. Entenderlos, decodificarlos, para luego proyectarlos como tú crees que mejor funcione, entendiendo cuáles son sus cualidades y limitaciones. Toda esa construcción se traduce en matices estéticos que complementan el resultado final.

Es un proceso muy íntimo de estudios, bocetos, referencias, anotaciones de ideas, consultas técnicas, de escritura, dibujo. Luego, compartir todo eso con un equipo de especialistas y hacer un trabajo de mesa donde se aportan elementos importantes.

¿Qué es la música en tu vida?

Un estímulo, un resorte creativo. Alimento espiritual.

Si Lucas se acabara mañana, ¿qué no dejarías morir de ningún modo? ¿Qué te gustaría dejar atrás? ¿Qué habría que inventarse? ¿Qué otras iniciativas se te ocurren para animar al videoclip cubano?

Nada ha animado más al videoclip en Cuba que los Lucas. Es la iniciativa que le dio vida y nombre a un movimiento cada vez más grande y más fuerte. Por esta razón, es un proyecto necesario y no debe morir.

También el canal Clave ha estimulado la presencia de videoclips de factura nacional. Gracias a esto, las obras están teniendo una visibilidad mayor, pero no todas son buenas noticias con el canal Clave.

Pienso que su curaduría carece de seriedad y su selección es caótica. Falta un criterio editorial definido, que es un terreno donde Lucas sigue teniendo una responsabilidad muy alta, sobre todo en el periodo de las galas de premiaciones. Lucas fue el único proyecto cultural en Cuba que estableció la estructura de la institución arte, donde es muy necesario el espacio de la crítica para legitimar los videos de mayor calidad. Este elemento, por ejemplo, es algo que debe ser rescatado.

Los Lucas son un fenómeno imperfecto, como todo proyecto cultural que se construye desde un país tercermundista como el nuestro. Creo que su mayor reto es evitar el estancamiento o perder la gracia en el lenguaje y en la puesta en escena del programa y galas de premiaciones.

Hay que lograr que el público no solo aplauda los videos de artistas populares en las galas de premiaciones. También es necesario que la gente conozca que hay artistas de calidad que no son populares, y videos de calidad que merecen la atención y acogida de ellos.

¿En qué momento te trazaste una filosofía de escoger, apartar y crear de acuerdo a tus criterios y «militancias»?

Desde el comienzo de mi carrera. Siempre lo tuve claro. Recuerdo que para hacer mi primer video como director, me presentaron muchas propuestas donde colaboraría con artistas de cierta popularidad, pero que buscaban ventaja en el diálogo (y en presupuestos) aprovechando mi condición de novato.

En ese momento descubrí que, si hacía algo, lo hacía porque quería construir una carrera sólida como creador, y no para perseguir los hits. Todas las vías son válidas, pero negociar los principios estéticos tiene para mí el alto precio de la frustración. Además, en Cuba tenemos una fuerte tradición de videoclips «de autor» (dígase en los 80´s y 90´s, Rudy Mora, Orlando Cruzata, Ernesto Fundora; en los 2000s, Ernesto Santana, X Alfonso, Pavel Giroud, Ismar Rodríguez, Lester Hamlet, Bilko Cuervo, entre otros). Quizás eso también me inspira a no ceder en mis principios estéticos cuando me enfrento a la construcción de una obra. 

De todas formas, mi principal motivación a ser tan exigente es mi amor a mi trabajo, el disfrute en cada proceso. Nada que conspire contra eso tiene sentido para mí. Esto no significa que tenga limitaciones de géneros musicales ni de artistas. Creo que, básicamente, influyen en la selección la calidad de la pieza musical, la proyección de los artistas y, sobre todo, los objetivos que persiguen con ese video.

¿Cómo sería una película, serie u otro material de ficción creado por ti? ¿Qué tipo de historias te gustaría contar?

Siempre me ha interesado hacer cine sobre las complejidades del ser humano, sobre los conflictos culturales de las sociedades. Me llama la atención el cine con contenido, pero que sea de gran belleza visual, de un cuidado estético riguroso, de un lirismo narrativo alto. O sea, soy muyyy pretencioso. En busca de eso voy, pero es un camino difícil y lleno de esas barreras que me preguntabas antes.

¿Qué es lo mejor de hacer videoclips en Cuba?

La buena música. El talento musical. La gente de mi país. Lo hermoso de nuestras locaciones.

¿Lo peor?

Las trabas burocráticas. La falta de personalidad legal de los realizadores independientes. La falta de compromiso con la calidad del trabajo de muchos especialistas. La falta de buenos especialistas. En especial, la falta de buenos productores. En mi caso, he tenido suerte en muchas ocasiones, pero es algo de lo que se adolece.

¿Son arte los videoclips cubanos?

Hay mucha preocupación en algunos creadores por que haya arte en sus videoclips. A otros no les importa en lo absoluto, pero es así en todo el mundo. De todas formas, en toda obra audiovisual hay arte siempre que existan pretensiones estéticas.

¿Cuál es el secreto de la creatividad insistente de Joseph Ros?

Gracias por lo de «insistente». Es como si alguien dijera: «¿¡Pero él sigue insistiendo en ser creativo!?» Jajaja…

Ser creativo es, además de una exigencia, una condición autónoma. La creatividad manda y se impone cuando quiere. Y hay momentos en que no quiere. Eso no se controla, pero lo entrena. Lo estimula. Los estímulos son muy importantes. Estímulos visuales, conceptuales. Mucha información, retos, un bagaje cultural en constante crecimiento. Esos quizás sean mis secretos, si teorizamos un poco. En realidad, nunca somos conscientes de cómo funciona algo tan complejo como la creación.

¿Qué haces cuando no haces videoclips?

Dormir, bailar, conversar con amigos, tomar helado, pasar calor, ver películas, ver buenas series, conversar horas por teléfono con algunos amigos cercanos, «mensajearme» con otros a quienes es mejor escribirles que hablarles, porque dan tremendas peroratas y roban tiempo. Lavar, limpiar, fregar, leer un libro antes de dormir (si no estoy muy agotado), visitar a mi mamá, conocer más Cuba, ir a un buen concierto, colarme en alguna exposición, hacer fotos, hacer gestiones de RTV, conectarme a internet por el wifi «de contén», asistir a sesiones de fotos, responder entrevistas, en fin… Nada de esto sería en este orden de prioridad. Hacer videoclips me toma mucho tiempo, así que estas acciones suceden en los tiempos libres que no abundan.

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