La música se llama Daymé

por
Diana Ferreiro

En vísperas de San Lázaro y en pleno Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, Daymé Arocena repletó el Mella y cantó –descalza y de blanco– su disco Cubafonía. La Habana supo entonces, el sábado 16 de diciembre, lo que el resto del mundo ya sabe: que con apenas 25 años Daymé Arocena es un fenómeno de la música contemporánea. Y que pareciera haber nacido en ese –en cualquier– escenario.

Comenzó como comienza todos sus conciertos, cantándole a sus santos, a sus guardianes, a sus espíritus. Tartamuda y hermosa conmovió, emocionó e hizo cantar a un público que, en su mayoría, la veía en vivo por primera vez. Que en buena parte la escuchaba por primera vez. 

De arriba abajo Cubafonía repasa un montón de géneros, como el bolero, el changüí, el pilón, el mambo y la rumba, con una mezcla exquisita de jazz y con el acompañamiento de excelentes músicos como Ruly Herrera, Jorge Luis Lagarza, Rafael Aldama, Yaroldy Abreu, Maikel González, William Roblejo o Rober Luis Gómez, entre otros.

De arriba abajo Daymé defendió aquello en lo que  cree y sobre lo cual se basa gran parte de su obra: que la música contemporánea va precisamente de eso, de coger la tradición y añadirle cosas nuevas, frescas, la manera de cada cual de entender y sentir la música.

Temas como «Negra Caridad», «Todo por amor», «Valentine», «La rumba me llamo yo», «It´s not gonna be forever», y temas de otras producciones discográficas como «Don´t unplug my body» (CD Nueva Era), sonaron esa noche allí mientras Daymé bailaba y contagiaba al público de una energía increíble.

La complicidad con tres de sus músicos que la han estado acompañando en giras internacionales durante este último año y poco más (Jorge Luis Lagarza al piano, Ruly Herrera en los drums y Rafael Aldama en el bajo) se convirtió en uno de los momentos más especiales del concierto.

Las canciones justas, los aplausos de pie al final de varias de ellas, como si se tratara del fin del concierto. Y, al cierre de la noche, un diálogo que se convirtió inmediatamente en lo segundo más hermoso del día:

–¿De dónde salió esta mujer por Dios?

–Daymé Arocena es una santa, enviada para que seamos felices.

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