La primera improvisación del Jazz Plaza

por
Anasús

Con una improvisación vocal, como solo Bobby Carcassés saber hacerlo, arrancó la trigésimo tercera edición del Festival Internacional Jazz Plaza en la noche de este martes lluvioso en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional en un espectáculo en el que el arte de la inventiva estuvo en primera fila.

La presentación cumplió con todo lo prometido y más, pues el showman de Cuba trajo consigo al escenario a grandes joyas de la música del patio y el mundo como el reconocido estadounidense David Amram, quien regresó a la Isla después de formar parte del primer puente cultural realizado entre Cuba y su nación hace más de 40 años.

El célebre compositor homenajeó a Chano Pozo con una pieza interpretada al piano, y movida luego bajo los efectos del cencerro y la emoción. Junto a Bobby protagonizó un interesante dúo de improvisación sonora que acabó en la frase de «Viva Cuba».

El creador de este certamen deleitó, entre otras piezas, con «Mi mejor canción», del maestro José Antonio Méndez, tema sentido desde las teclas blancas y negras, y en contrapunteo con el saxofón alto de Yosvany Terry. Otras composiciones contaron con el talento de su nueva orquesta, Afroswing, dotada por la mezcla de experiencia y juventud.

Durante alrededor de dos horas de concierto, y junto al arte del Ballet Afrojazz y dúos de bailarines de la tercera edad (en el que lideró Papito, el bailador de tap de 100 años), Bobby danzó, cantó e improvisó percusión, metales, matices y bajos con sus cuerdas vocales y ese espíritu que las casi ocho décadas del músico parecen multiplicar al infinito. «Es meritorio llegar a esta edad y seguir haciendo estos disparates», comentó con el espíritu de peña y cofradía que guió la cita durante toda la noche.

«Estos festivales llevan mucha entrega, mucha energía y mucho amor. Por eso quiero regalar algunas canciones románticas», comentó el querido músico y cumplió también con la presencia de otras agrupaciones como Santa Cecilia, quinteto de viento que recuerda el sonido de Nueva Orleans, según evaluó el maestro.

Con la dirección musical de Roberto Carcassés, al piano en varias composiciones, la velada convidó también los sonidos irrepetibles de Yasek Manzano (trompeta), Tammy (violín y voz), Mario Salvador (tres) y Maraca (flauta), todos ellos músicos cubanos que los escenarios siempre reciben con ansias.

No solo la voz de Bobby es increíble. Su presencia y espíritu siguen transportando a quien lo escucha a ese ambiente inspirador y casi místico de los clubes de blues de los años dorados del jazz en Estados Unidos. El showman huele a gracia, sensualidad y alma.