Lo dicen las que saben…

por
María Carla Figdomech

¿Por qué algunas veces acabas la jornada de quehaceres más agotada que otras? ¿Tendrá que ver con tu disposición subjetiva, o también se debe al entorno?

Varias profesiones confluyen al mirar las interacciones persona-equipo-puesto; sus recomendaciones se han extendido al universo doméstico. Persiguen incrementar el rendimiento de las personas y a la vez promueven una cultura de salud.

A estudiar este campo se dedica la Ergonomía, ciencia que piensa en cómo diseñar espacios, herramientas y tareas para hacerlas efectivas a las características y capacidades fisiológicas, anatómicas, psicológicas y socioculturales de quienes las realizan. En el caso de las madres, el reto es mayor, pues otra persona depende de ellas.

Preocupados por tu bienestar, Garbos ha indagado sobre el tema y te plantea una situación que seguramente te resulta familiar.

Todo el peso sobre tus pies

El aseo del hogar y la ropa, cocinar y cuidar de tu bebé exigen permanecer de pie por tiempo prolongado. En estas actividades, los sistemas circulatorio y osteomuscular se desgastan bastante. Por ello, graba estos consejos biomecánicos:

-Al lavar, usa un escabel que te permita mantener un pie más elevado que otro, alternándolos a cada rato. Si planchas, hazlo sentada en un banco alto, siempre que sea posible.

-Todo objeto sobre el cual debas fijar la vista, debe estar de frente y ligeramente más bajo que tus ojos, mientras que todo aquello a manipular, debes situarlo delante y cercano a ti.

-Si guardas dentro de cestas objetos como canastilla o juguetes, déjalos a tu alcance y no los coloques en alto; así evitas pesos por encima de tus hombros. Procura un apoyo y colócate siempre de frente para bajarlo de donde esté.

-Cuando bañes a tu bebé, no lo saques de la ducha con una inclinación, ni camines con él suspendido por no mojarte. Con el peso recargas la columna vertebral y la cintura. Prueba la técnica de los pesistas: ponte en cuclillas para alzarlo y pégalo a ti al desplazarte.

-Si limpias, evita inclinar el tronco hacia adelante con frecuencia o por mucho tiempo, y menos girarlo o arquearlo hacia atrás. Cuando cargues el cubo lleno, hazlo como si fuera otro bebé mojado: desde el suelo y pegado a ti.

-Alterna el trabajo pesado con tareas más sencillas. Evita las «maratones de lav-pieza» (lavar + limpieza), intercalando esas rutinas organizativas que normalmente se quedan «para tarde antes de acostarme».

-Para actividades en casa, cambia las chancletas por calzado ergonómico. Escoge unos zapatos suaves, cerrados, bajos, con 1 o 3 centímetros de diferencia entre punta y talón, con suela antideslizante, materiales transpirables y punteras holgadas. ¿Parece que vas a hacer deporte? ¡De eso se trata!

-Prefiere ropa holgada y cómoda para realizar movimientos, con tejidos naturales, suaves y frescos que favorezcan la transpiración corporal y la circulación sanguínea. ¡Siempre encontrarás opciones que combinen moda y salud!

Las reglas de oro de las madres modernas

-Orden y planificación antes de arrancar: las claves para ejecutar el trabajo en menos tiempo y con el mínimo de riesgos.

-Varía tu posición a intervalos. Tómate una pausa activa de 5 minutos por cada hora de trabajo y realiza ejercicios simples de relajación muscular.

-Antes y después del trabajo, mímate con un tiempo para relajarte física y mentalmente. Hazlo también antes de dormir. Descansarás mejor y podrás enfrentar con más energías tu siguiente día de mujer del siglo XXI.

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