Los aires de Ailed

por
Anasús

Si pudiera, hubiese organizado esta entrevista como si se tratara de uno de los eventos para los que convocan a menudo al proyecto que ella creó. Lleva por nombre Aire de Fiesta y va abriendo el camino de una línea de trabajo no muy conocida en Cuba, pero que puja por consolidarse y lo va logrando: la organización de eventos. Porque ese es un talento que convoca a Ailed de Guevara, la mujer que comenzó a andar en esta ruta casi por casualidad.

Ella comparte con Garbos muchas de sus vivencias durante este tiempo de constante ajetreo y ajuste de detalles en un ir y venir que la ha llevado (desde su formación como abogada) a entrenar ese sentido extra que pide la vida para armarle la existencia a otras personas en medio de días especiales.

¿Cuándo supiste que deseabas dedicarte a la organización de eventos?

Me sentí atraída por el mundo de la decoración de interiores y el diseño desde muy joven, pero nunca me propuse dedicarme a ese ámbito de manera profesional. Todo surgió como un proyecto familiar a raíz de la boda de mi hermano. Casi en broma le dije «yo puedo hacerte la boda» y nos entusiasmamos y lo hicimos. Los invitados y el personal del hotel donde se realizó quedaron muy impresionados con la decoración y, a partir de ese momento, consideré la posibilidad de iniciarme en este camino con un producto que se distanciara del estilo tradicional más común en Cuba.

¿Qué características de tu personalidad crees que te hacen mejor profesional?

Me exijo mucho a mí misma. Creo que pudiera definirme como perfeccionista, pues considero que se puede dar un poco más siempre. Ese impulso extra muchas veces hace la diferencia en cuanto al resultado final.

¿Cuál fue tu preparación para superarte y enriquecer ese talento natural que te acompañaba?

Soy abogada de formación y ello influye indudablemente en la manera en la que enfrento los retos que se presentan en esta profesión en la que tienes que ser como un director de orquesta: estar pendiente de cada detalle y convertirte en la mano derecha de ese cliente que llega no solo buscando inspiración, sino también la certeza de que su evento va a transcurrir sin dificultades. Más allá del entrenamiento profesional, siempre estoy leyendo, me informo sobre las nuevas tendencias en materia de diseño, decoración, eventos; y trato de mantener los ojos bien abiertos pues la inspiración puede llegar de cualquier lugar.

¿Qué consideras que no debe faltarle a una brillante organizadora de eventos?

Un buen equipo de trabajo que sea multidisciplinar. La creatividad es esencial, igual que contar con los recursos apropiados. Pero si no tienes un personal formado, con sentido de pertenencia y un trato diferenciado hacia el cliente, el trabajo de organización no fluye de la misma manera.

¿Cómo nació el proyecto Aire de Fiesta? ¿Cuáles han sido sus mejores momentos hasta hoy?

Aire de Fiesta surgió en el momento adecuado, pues también coincidió con un período en que el país se encontraba en un proceso de reorganización de cara a las actividades por cuenta propia, entre estas las de decoración y organización de eventos.

Desde esos inicios hasta acá hemos crecido, tanto en la preparación del personal, como en el volumen de clientes que nos contratan y hoy nos encuentran fundamentalmente a través de redes sociales o del sitio web. Casi todos son cubanos que no viven en Cuba, pero quieren realizar aquí su evento para compartir con su familia.

¿Qué sacrificios y empeños debe realizar una mujer que desee crecerse en el mundo profesional? ¿Cuáles son los frenos que se encuentran?

El reto o sacrificio mayor está en el ámbito familiar, aunque trato de dedicarle espacio a mi familia, mis hijos y mi esposo. La etapa vacacional coincide con nuestra temporada alta y a veces me resulta imposible desligarme de la oficina y los proyectos para tomarme un descanso con ellos.

¿Qué piensas de la organización de eventos en Cuba?

Pienso que se ha avanzado muchísimo, no sólo en el sector por cuenta propia, sino en el institucional. Cuba se reconoce por la excelencia en el servicio de las instalaciones que realizan eventos, y por la profesionalidad de quienes desde allí se aseguran de colaborar con los clientes para asegurarles un día perfecto. Siempre se puede lograr más, pero creo que estamos en la dirección correcta.

¿Organizar eventos es un arte? ¿Por qué?

Al organizar un evento es fundamental tener presente que cada pequeño detalle cuenta. Muchas veces el cliente ve el resultado final y se asombra ante este u otro elemento de la producción, pero detrás de cada montaje hay un equipo de personas pendientes de que cada momento haya sido planificado, cronometrado y evaluado para dejar el menor margen de error.

Además de estos elementos –que son parte del oficio y que la experiencia te va dictando– está ese extra, el talento natural, la creatividad, la dedicación y el amor que le ponemos y que son los que marcan la diferencia. Esos elevan este trabajo a la categoría de arte.

¿Qué no puede fallarte en un evento?

¡Nada! No, es broma. Muchas cosas pueden fallar en un evento. El clima es el riesgo mayor con el que lidiamos a diario y nos obliga a tener preparados planes alternativos, siempre que podamos. Precisamente por ese entrenamiento que llevamos es que podemos luchar con problemas de último minuto sin que se altere demasiado la rutina de trabajo. Lo que no puede fallar es la sincronización del equipo; sin ello no se podría entregar al cliente el resultado que espera.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

La adrenalina. Estar exhausta físicamente después de pasar una noche entera sin dormir, pero a la vez sentirme realizada por el resultado alcanzado.

¿Cuáles otras pasiones sacuden tu vida?

Mi familia es mi mayor pasión. Y mis amigos. No necesito grandes cosas para ser feliz, solo estar rodeada de las personas adecuadas, de esas que quiero.

¿Cómo te describirías?

Soy perfeccionista e incansable. No sé si catalogarlas como virtudes o defectos, pero creo que esas son las características que mejor me definirían. También me considero sensible, familiar y sobre todo, una buena persona.

 

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