Para tu cuerpo, lo mejor: Pilates

por
Diana Ferreiro

A principios de la década del 20 del siglo pasado, el alemán Joseph H. Pilates creó una rutina de más de 500 ejercicios que tienen como finalidad ejercitar el cuerpo y la mente, y que también es conocida por el nombre de Contrología.

Dentro del grupo de los anaeróbicos, el Método Pilates se puede reducir a 34 ejercicios básicos, además de combinaciones y ampliaciones. Los ángulos anatómicos y palancas fisiológicas concretas son trabajados durante la rutina que se realiza al compás de la respiración, un elemento importantísimo dentro del Método.

La mayoría de los ejercicios se realizan mediante movimientos lentos y con aparatos diseñados para ellos. No se trata de ejercicios concebidos para quemar calorías, sino para reforzar y trabajar los músculos, la fuerza y la flexibilidad de nuestro cuerpo. Por supuesto, también contribuye a equilibrar nuestro peso, como todo ejercicio físico, pero no es su objetivo principal.

Aunque el método Pilates alcanzó una gran popularidad debido a que celebridades como la cantante Madonna, la modelo Kate Moss, o la actriz Jennifer Aniston, lo pusieron de moda, su práctica logra el desarrollo de los músculos internos para mantener el equilibrio corporal y fortalecer la columna vertebral.

El Pilates se refiere a una zona concreta del cuerpo llamada «centro de fuerza», conformada por los músculos abdominales, la base de la espalda y los glúteos, y a partir de su fortalecimiento se ejercita el resto de nuestro cuerpo. Para ello, existen seis principios esenciales: control, concentración, fluidez, precisión, respiración y centro.

¿Beneficios? Muchísimos. En primer lugar, bienestar físico y emocional, además, de disminución del estrés, como terapia para prevenir y curar el dolor lumbar, aumento de la flexibilidad, de la resistencia muscular sobre todo en el área del abdomen y los glúteos, entre muchos otros.

En casa también puedes hacerlos. Para ello, debes disponer de una habitación espaciosa y una esterilla sobre la cual tumbarte. Debes tener en cuenta que no se trata de una rutina simple de estiramientos, sino que incluye ejercicios más complejos que requerirán de tu esfuerzo y, sobre todo, de tu concentración. La habitación debe estar ventilada y no estará de más que haya otra persona en casa, por si necesitas ayuda.

Estos son algunos ejercicios con los que puedes comenzar:

• Sentada en la esterilla, agarra tus pies con las manos por 15 segundos. Repite 10 veces.

• Tiéndete bocarriba y dobla una pierna acercándola lo más que puedas al pecho, mientras mantienes la otra pierna estirada en el aire, elevando la cabeza, por 10 segundos. Repite 10 veces.

• De rodillas, extiende el brazo derecho hacia delante y la pierna derecha hacia atrás, ambos en el aire para trabajar el equilibrio. Luego haz lo mismo con el lado izquierdo. Repite 5 veces.

• Tiéndete boca abajo, eleva las piernas, la cabeza y el pecho. Repite 15 veces. Recuerda que la concentración, la relajación y la respiración, son la clave para lograr una buena ejecución de las rutinas, y por tanto, excelentes resultados.

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