Parches formando vidas

por
Anasús

 

Pareciera un gen especial, una pasión contagiosa o una herencia a la que no se puede ni se quiere renunciar. Así luce el proyecto Estampas ante quienes se acercan por vez primera a su historia y rutinas productivas.

¿La máxima? Un arte utilitario, capaz de combinar los valores de la exclusividad y autenticidad con los requerimientos de la necesidad. Traen la pieza que no podrás abandonar, el diseño que anhelarás contigo.

Lucy Amador, Ania y Katia Reyna y Alejandra Fernández son abuela, dos hijas y nieta que combinan sus talentos y sentires con tal de conformar una obra artesanal extraordinaria.

Cuenta Lucy a Garbos que todo comenzó cuando una de sus hijas (que actualmente no vive en Cuba) estudió diseño y enroló a su mamá en la confección de piezas de ropa. Pero en realidad el asunto inició mucho antes…

«Mi madre cosía muy bien y todo lo aprendió casi sola. Yo le hacía las candelillas y aprendí de ella, además de un hermano que pinta muy bien. Parece que en la familia hay un gen de trabajar con las manos», piensa Lucy.

Es en 1996 cuando ella ingresa a la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA) y contagia a sus otras dos hijas con el entusiasmo de crear. Unos años más tarde, su nieta (que estudia Actuación en el Instituto Superior de Arte) comenzó a participar como invitada.

«Hemos tratado de unir diseño y artesanía, pues a veces no basta con piezas artesanales, sino que tiene que haber un diseño que nos ayude a crear propuestas que nos diferencien.

«Somos de la especialidad del parche. Inicialmente nos dedicamos a los tapices bordados con parches. Después pasamos a artículos más utilitarios como las carteras. Ya llevamos 20 años y hemos participado en ferias del Fondo de Bienes Culturales y vendemos en las galerías. Hace alrededor de tres años comenzamos a trabajar en la ropa, aunque en menor medida», explica.

«Trabajamos para jóvenes. A veces le ponemos parches a las piezas de vestir. El pasado año llevamos a FIART una colección de vestidos con parches. Con esta ropa hemos tenido mucha aceptación. Muchas personas nos buscan por nuestro sello, algo que es raro en una feria en la que participan tantas marcas.

«Aunque tenemos galerías para comercializar nuestros productos, casi se trabaja de feria en feria porque en esos espacios se vende mucho y somos solo cuatro personas para hacerlo todo», detalla Lucy.

¿Cómo es crear en familia?, me pregunto y la cuestiono. «Discutimos el diseño cada vez que alguna tiene una propuesta. Nos reunimos cada día hasta las seis de la tarde», dice.

Interesada por un nombre tan encantador, indago y la mayor de las artistas me revela que fue la idea de un diseñador que creó la imagen del proyecto.

Como revelan las matemáticas, Estampas llega a sus dos primeras décadas. ¿Cuánto ocurre en tanto tiempo soñando con los mismos deseos?

«Desde los tapices y las carteras hemos logrado un sello. La gente ve la pieza y sabe que es de Estampas. No han faltado dudas por carencias materiales. Pero con paciencia y tesón hemos continuado.

«Los materiales se consiguen por diversas vías. Dicen que la escasez alimenta la creatividad: hemos hecho carteras con caracoles, con sacos de yute que decolorábamos…», ilustra Lucy.

Lo más importante lo revela Lucy sin querer y parece el sentir de las mujeres artistas de su familia. «Sueño, me levanto y paso el día pensando en telas. Soy de las que piensa que con tela se puede hacer de todo. He hecho tantas cosas que no te puedes imaginar. Me encanta, es una gran satisfacción, como lo es crear piezas artesanales únicas.

«Para nosotras, el parche es una forma de entender la vida, es el placer de crear, es la creatividad, —además de utilitaria— convertida en placer», resume con maestría. Desde Garbos le agradecemos por este viaje mágico hacia las esencias del mundo textil.