Un arte que camina

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Anasús / Fotos:Titina Style

Dice José Luis que todo comenzó en la finca donde nació, en Matanzas. Tal vez fue un poco después, al ingresar al servicio militar cuando se encargaba de hacer los carteles y las vallas. O, quizás, fue antes, porque siempre le gustó el dibujo, aunque no tenía los conocimientos para desarrollarse.

Después, durante su labor en la Estación Experimental Indio Hatuey, amplió sus saberes sobre las artes y comenzó a dibujar. Luego, consiguió estudiar en la Academia San Alejandro y, al graduarse, fue para la textilera Alquitex, donde se relacionó con todo lo referente al tejido. Ahí formó y consolidó su sello: pintar las telas. Sus obras habían sido expuestas en salones, pero llevarlas a los tejidos fue definitivo. Le sugirieron que exhibiera esas propuestas. Y, a partir de ahí, no pararía de hacerlo.

Hoy José Luis González Fuentes es uno de los diseñadores más amados en el mundo de la moda cubana, por su afán de poner el arte a caminar sobre el cuerpo de las personas que usan sus piezas. Son 45 años en este empeño.

«El textil me dio la sensación de que era una obra de artes plásticas tridimensional, con movimiento, con vida. Pintaba un vestido, se lo ponía a una persona, y la obra tomaba vida. Ya estoy cumpliendo 45 años de vida artística, y mis colecciones representan mi esencia: no la moda por la moda, sino algo que lleve un mensaje de arte», enfatiza.

«Me ha influido mucho el campo, porque amo su paz y su vegetación. También, personas como el diseñador Rafael de León, cuya obra me motivó para dibujar mis diseños. Llevo 20 años trabajando en el Hotel Habana Libre lo relacionado con la decoración, los arreglos florales. Allí también está mi tienda y realizo desfiles cada semana. Eso me ha llevado a un estudio más profundo, gracias al modo en el que las personas de diferentes lugares asimilan y valoran mi trabajo. Necesito eso: exponer lo que hago», resume, y me intereso por sus obsesiones creativas.

«Soy muy colorista, lo tropical me atrapó desde que nací. Eso llama la atención. A veces, hago contrastes que no cualquiera se atrevería a hacer; lo mismo en textiles que en colores. Soy muy pop. No puedo decir que me propuse un estilo: todo ha ido surgiendo de manera muy natural. Tengo 67 años, pero mi espíritu creativo sigue joven. Si envejece, entonces sí moriría», confiesa.

¿Qué lo inspira de Cuba y qué ha sido lo más difícil de crear aquí?, le preguntamos desde Garbos. «Me puede inspirar la Antártida, pero soy cubano. Lo sé y lo he sentido, y siempre he querido quedarme aquí. He pasado trabajo y momentos difíciles como todas las personas. También soy muy familiar. Muchos se han cuestionado qué hago aquí. Y yo les digo que vivir y trabajar. Los momentos difíciles me han fortalecido. He cumplido lo que he debido y nunca he dejado de ser yo».

Conversamos sobre la moda actual en Cuba, y José Luis recuerda la exposición que realizara la fotógrafa Titina con las personas que se destacaron en ese ámbito en los años 80 y 90.

«Por razones políticas o administrativas, fue una época muy bonita en la que se creó mucho, y donde Cuba tuvo que ver con la moda internacional, porque salió al mundo y vinieron aquí grandes creadores. El Ministerio de la Industria Ligera presentaba sus colecciones y La Maison estaba en su esplendor. En la exposición de Titina me di cuenta de que ahora estamos en una etapa en la que debería valorarse de que hay muchos creadores con ganas de hacer.

»Existen eventos como Exuberarte, donde  nos encontramos con jóvenes, además de los que llevamos tantos años, que vienen de diferentes provincias con ideas geniales. También está la Semana de la Moda, que es otro termómetro de lo que se realiza. Por eso, decimos que la moda vive. Problemas hay muchos, y para qué hablar de los materiales, pero uno siempre busca, resuelve y hace, y todo el mundo presenta su colección.

»Tengo la suerte de comercializar, mediante el Fondo Cubano de Bienes Culturales, con las tiendas Caracol. Me va bien en los hoteles, porque los productos se venden y tienen gran aceptación. Considero que hay un buen movimiento, aunque quizás haría falta un respaldo más fuerte desde el ámbito estatal, porque ser cuentapropistas es difícil. Pertenezco al Registro del Creador, no soy cuentapropista, pero creo que el Estado debe crear las condiciones para las personas que sí lo son. Entonces, podríamos hablar de una moda cubana, y de un turismo que adquiera nuestros diseños», comenta con el ánimo de construir y repensar su ámbito.

Volviendo a su obra, dice José Luis que él crea para todo el mundo. Que en los desfiles puede preparar una línea de tallas específica, pero sus producciones van dirigidas a una talla que puede ser mayor.

«Son piezas muy amplias y fluidas, y sus estructuras no son complicadas. Nunca sería un buen diseñador industrial, porque no me gusta hacer ropa de modistura. No uso las pinzas ni entallajes, porque hay personas con libras de más que quieren usar ropas frescas, y eso es lo que motiva mis creaciones siempre: que las puedan usar lo mismo jóvenes que señoras mayores».

De sus empeños más próximos, nos cuenta que está preparando la colección de la semana de la moda artesanal y también la de FIART. Por supuesto, Arte y Moda no puede escaparse de esta charla.

«Estoy muy entusiasmado con Arte y Moda, un proyecto que surgió hace ocho ediciones y he participado en todas. Crear para este espacio es un regalo que me hacen, porque lo disfruto al máximo, ya que es lo que he querido hacer siempre: un vestuario que tenga arte.

»Arte y moda no presenta, precisamente, un vestuario para llevar, sino que está inspirado en una obra artística, lo porta una persona y le da movimiento. En una de las ediciones interpreté un cuadro mío. Pero, cada vez que me ha tocado representar cualquier obra, es como estudiar qué quiso decir».

Con buenos deseos para sus próximas pasarelas, nos despedimos de este hombre que no cesa de crear. El suyo es un arte peculiar, porque no se queda en las galerías ni en las paredes; es un arte que camina.

 

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