Vintage, devociones del pasado

por
María Carla Figdomech

Rediseñar el espacio privado suele ser lujo de pocos, necesidad de muchos y deseo de todos. Remover viejos recuerdos, sacar brillo a lo mejor de ellos y deshacernos del resto es una fórmula que bien aplica a nuestro hogar, desde el exterior o el interior.

Pero las tendencias contemporáneas, por suerte imbuidas de las filosofías econaturistas, plantean soluciones estéticas que le viran de revés el juego al consumismo, sin oponerse a transgredir límites.

En esa cuerda se coloca el vintage. Sin haber consenso en relación a su carácter de tendencia, corriente, estilo o simple moda pasajera (por esta última no me inclino para nada), el coup de maître del diseño inspirado en él consiste en desdibujar las líneas fronterizas entre pasado y presente, y en el pasado mismo en sus diferentes «versiones».

Puro reciclaje, adecuando los objetos de ayer a los conceptos actuales. Bien viene una pieza ochentera con una de la Belle Époque conservada, si para ambas se genera una idea englobadora. A diferencia de la «onda retro», no se trata de objetos modernos inspirados en patrones estéticos del pasado, sino de piezas auténticas de entonces.

Sin embargo, no son antigüedades; eso lo hace más interesante: darle valor funcional a objetos comunes con singularidad. Como en los buenos vinos: el añejamiento compromete el éxito.

El interiorismo vintage busca crear atmósferas cálidas, elegantes y románticas. ¿Cómo? Garbos te propone algunas ideas:

Sé lo que quiero. Define previamente el estilo vintage que te interesa generar. Existen variaciones, desde el muy puro hasta la vanguardia.

Arcoiris tenue. Elige colores claros en tonos pastel y emplea como centro de referencia el blanco o blanco roto. Recuerda: en un mismo ambiente no deben coexistir más de tres en las paredes.

¡Vivan las estampas! ¡No temas innovar en muebles y paredes! Deja que listas, flores u otras formas introduzcan en los muebles el toque de gracia que andabas buscando. Puedes optar por un sofá de inspiración francesa siglo XVIII, o por uno de los ’50 con un tejido más moderno, y acabado en pátina o decapado fusionarán en una sola pieza las glorias de abuela bailando con Elvis y tu new age electrónico.

¿Plantar la esperanza? Las plantas juegan un papel decorativo esencial en el vintage. Bien colocadas, en espacios abiertos y sala de estar. 

Reflejo de tu espíritu: Pon un espejo tradicional en la pared principal de la sala y apóyate también en la decoración con marcos de cuadros (vacíos o montados), cortinas, libros con cubierta imitando piel, cojines, lámparas y todo cuanto se te ocurra en materia de mezclas. Para la habitación, procura también muebles afrancesados o de estilo capitoné, luminarias art decó y mantelería en encaje o con flores. Todo luce al descuidado, pero solo en apariencia…

Como ves, no es imposible. Hermánate con tu abuela, tu mamá, tu tía y parientes de tus amigos que no tengan reparos en obsequiarte con sus «trastos». Eso sí, hazlo después de pedirles disculpas por haberles criticado por años su «manía compulsiva» por guardarlo todo. ¿Ahora quién está en deuda?

 

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